Vida Salvaje

El carpintero manchado, también es conocido como chupa-savia (Sapsucker), y su arbole preferido es el abedul.

El carpintero manchado, también es conocido como chupa-savia (Sapsucker), y su arbole preferido es el abedul.

Otros pájaros, por ejemplo los colibríes, no siendo capaces de perforar los troncos para extraer la savia, comparten con el carpintero las gotas que exudan de los árboles.

Los agujeros hechos por el carpintero en el tronco del abedul son una fuente de alimento para muchos pájaros, debido a los insectos atraídos por la savia.

La savia de los arboles hace parte de la dieta alimentaria del oso negro. A finales del verano y inicios del otoño, tal como varias otras especies de osos, los arándanos son un elemento imprescindible en su dieta.

La savia de los arboles hace parte de la dieta alimentaria del oso negro.

Una gran parte de los mamíferos e aves del hemisferio norte incluyen el arándano salvaje en su dieta. Algunas especies nativas del bosque y amenazadas de extinción, como es el caso del urogallo, tienen dificultad en sobrevivir en zonas donde no existan arándanos salvajes.

Los arándanos salvajes tienen una simbiosis con las aves. El color intenso y oscuro de los frutos es un señuelo que anuncia los preciosos nutrientes, atrayendo las aves que de ellos se alimentan. Las aves, por su vez, excretando las semillas, son un vehículo de propagación del pequeño arbusto.

La ardilla roe la corteza fina de los ramos del abedul para extraer y beber su savia, y también aprovecha los agujeros hechos por el carpintero.

La ardilla roe la corteza fina de los ramos del abedul para extraer y beber su savia

El Hombre

En la corteza fina del abedul crecen los hongos chaga, reconocidos por sus propiedades para la salud, debido a una molécula conocida por betulinol, la cual el hongo extrae de la corteza fina del abedul.

El abedul, también conocido como “bidueiro” (Gallego), “urki” (Basco) ó “bedoll” (Catalán), adquirió nombres populares en muchas culturas ,como “arbole de la vida” (folclore alemán), “arbole de la sabiduría” (Edad Media en Europa), “arbole del amor” ó “dama de los bosques” (Reino Unido).

Ya en el siglo XIII, Santa Hildegarda de Bingen (abadesa benedictina, mística, profetisa, médica, escritora y compositora) se refería a utilizaciones medicinales del abedul y de los arándanos salvajes.

En la mitología Celta, el abedul es símbolo de renovación y purificación.

 

En Irlanda, en algunas localidades, se celebra hoy todavía el último Domingo de Julio, conocido como el Domingo del Arándano Salvaje (Fraughan Sunday).

En la tradición siberiana, los chamanes en su ritual de iniciación clavaban nueve cuñas en el tronco del abedul, simbolizando los nueve escalones hasta el cielo.

La savia de abedul en la Península de Corea, donde también es muy apreciada, se conoce como “bebida de los Dioses”

En algunos países escandinavos, los arándanos salvajes están considerados una Dádiva de la Naturaleza a la populación, y el acceso de las populaciones a los bosques, aunque privados, es libre para cosechar los arándanos.

En Suecia, durante el período de hambre de la segunda mitad del siglo XIX, la savia se conocía como la “vaca de los pobres”